El presidente de ASERSA, D. Rafael Mujeriego, participará en la Jornada Técnica “Impacto Técnico y Económico de la Reutilización de Agua en la Industria Química”. La jornada organizada por AITASA (Aguas Industriales de Tarragona) y Veolia contará con la colaboración especial de la Agencia Catalana del Agua, la Generalitat de Catalunya y la Asociación Empresarial Química de Tarragona.

El proyecto de regeneración y reutilización de agua de Camp de Tarragona se emplaza en la provincia de Tarragona, en la costa mediterránea catalana. En esta zona conviven actividades económicas de muy diverso signo. Por una parte, hay una gran actividad turística, con localidades como Salou (que recibe dos millones de turistas cada año) y centros recreativos como Port Aventura (con tres millones de visitas anuales). Por otra, hay ciudades importantes, de población estable y con una gran tradición comercial, como Reus o Tarragona. Y finalmente, existe un gran polo de industria química, creada alrededor de una de las principales refinerías del sur de Europa y apoyada en un gran puerto comercial, el Puerto de Tarragona, que con un tráfico anual de unos 30 millones de toneladas es el quinto en el ranking español.

El desarrollo de todas estas actividades, concentradas en un área de menos de 200 km2 y con recursos hídricos escasos e irregulares, ha venido siempre marcado por la escasez de agua. Esta escasez llegó a ser perentoria durante los años 70 y 80, con una grave sobreexplotación de los pozos que llevó a una salinización de las aguas subterráneas, a la necesidad de realizar cortes de suministro en las ciudades e incluso al transporte de agua con barcos.

La situación cambió radicalmente con la entrada en servicio, en el año 1989, de un trasvase de agua procedente del los canales de riego del Delta del Ebro, recuperada mediante la impermeabilización de los mismos. A partir de este momento, el agua del Ebro permitió garantizar el abastecimiento de los ayuntamientos y las industrias de la provincia. Estos usuarios forman conjuntamente el Consorci d’Aigües de Tarragona (CAT).

Desde entonces, la red del CAT ha ido extendiéndose a otros municipios cercanos que sufrían también problemas de desabastecimiento, al tiempo que crecían las demandas de los municipios que formaban el ámbito inicial. Hoy el sistema de abastecimiento desde el Ebro está integrado por 72 municipios y 34 industrias. Sus consumos presentan una marcada estacionalidad y el caudal máximo ya se aproxima, en verano, a la capacidad del sistema. Por ello, no se pueden comprometer nuevas demandas en verano, lo que sin duda llegaría a ser un freno a medio plazo al desarrollo económico de una zona que, de acuerdo con la planificación territorial, debe ser en el futuro un área de descongestión de la metrópolis de Barcelona. Esta limitación no puede resolverse mediante un incremento de los caudales transferidos desde el Ebro, dadas las dificultades técnicas (toda la infraestructura está diseñada para el caudal concedido, de 4 m3/s) y de índole social (la transferencia, pese a generar beneficios ambientales y económicos tanto en la zona de origen como en la de destino, no ha estado nunca exenta de polémica).

Se plantea así la necesidad de adoptar, simultáneamente, estrategias de gestión de la demanda y de aportación de nuevos recursos hídricos. Dentro de estas segundas se enmarca el proyecto de reutilización que nos ocupa. El objetivo de este proyecto es reutilizar las aguas depuradas procedentes de dos estaciones depuradoras de aguas residuales urbanas, que tratan las aguas residuales de Tarragona, Vila-seca y Salou, aguas que hoy se depuran y se vierten, en su mayor parte, al mar Mediterráneo. Este proyecto permite recuperarlas, por medio de un avanzado tratamiento de regeneración, y utilizarlas una segunda vez para usos industriales en los polígonos petroquímicos cercanos. De este modo, las industrias podrán liberar una parte de los caudales de agua potable que hoy utilizan, dejándolos a disposición de las poblaciones abastecidas por el sistema CAT. Esta liberación contribuirá a superar las limitaciones que actualmente sufre el sistema. Se trata, en definitiva, de incrementar los recursos disponibles dando un segundo uso al agua transferida des del Ebro.

La concepción del proyecto y su ejecución han sido desarrolladas por la Agencia Catalana del Agua,que es el organismo de la Generalitat que aúna las competencias autonómicas en asuntos de agua.

El objetivo principal de este proyecto de intercambio de agua es aumentar la disponibilidad y fiabilidad de las fuentes de agua para usos urbanos en la provincia de Tarragona. Se logrará por los usuarios industriales al renunciar a una parte importante (del 24% al 70%) de sus actuales caudales de agua superficial (28 hm3/año), y el intercambio con caudales de agua regenerada equivalente producidos a partir de los caudales de salida de las EDAR cercanas (Tarragona y Vila-seca y Salou).

Para determinar experimentalmente la viabilidad técnica y económica de este proyecto de regeneración de agua se realizó un proyecto de demostración durante casi un año. El requisito de la concentración de amonio para la alimentación de los sistemas de enfriamiento de 0,8 mg/l fue el factor limitante principal para el diseño del proceso de regeneración y conllevó la necesidad de incluir un proceso de ósmosis inversa de doble paso. El proceso de tratamiento físico-químico (coagulación-floculación y sedimentación lastrada, filtración de discos y filtración en serie) seguido del proceso de ósmosis inversa de doble paso cumplió satisfactoriamente con los requisitos de calidad de agua regenerada respecto a la normativa de reutilización de agua RD 1620/2007 y a los requerimientos específicos de los usuarios industriales para alimentar los sistemas de refrigeración.

El acuerdo de intercambio de agua establecido entre la Generalitat y los usuarios industriales de Tarragona proporcionará agua regenerada para las industrias petroquímicas a cambio de la cesión de los caudales de agua superficial suministrados por el Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT). Los usuarios industriales tendrán agua nueva, libre de la competencia y los conflictos con los usuarios urbanos, evitando así un posible conflicto en un futuro cercano, cuando el sistema del CAT llegue a su capacidad máxima de transferencia de agua. Los usuarios urbanos actuales mejorarán su disponibilidad de agua y la fiabilidad, especialmente aquellos que no han suscrito las asignaciones adecuadas de agua en la década de 1980. Eventualmente, estos municipios se verían obligados a buscar nuevas fuentes de agua (principalmente por la desalinización de agua marina) para asegurar la aprobación de su ordenamiento territorial, ya que la disponibilidad de agua es un requisito previo para su aprobación oficial.

El acuerdo final describe las responsabilidades de cada parte para la operación y mantenimiento de la regeneración del agua y del sistema de reutilización y asigna los diferentes riesgos operacionales para que cada parte asuma la que puede gestionar mejor. La capacidad de producción de agua regenerada del sistema es de 6,8 hm3/año una vez concluida la primera fase de construcción y las pruebas de rendimiento en octubre de 2011. La segunda fase requerirá una futura expansión de los equipos instalados para llegar a una capacidad de regeneración de agua de 10,5 hm3/año. En la tercera fase del proyecto de reutilización, en un futuro más lejano, la capacidad de regeneración de agua alcanzará su capacidad máxima de 20 hm3/año.